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LOS RETOS EUROPEOS DE LA I+D+I

Por Francisco Marín

LOS RETOS EUROPEOS DE LA I+D+I

Hace unos días en la publicación de Future Plus Ventures, organización a la que estoy dedicando mis esfuerzos en estos días, se publicó una referencia al fondo de 100.000 Millones de Euros que la UE va a dedicar a la I+D+I durante el período 2021-2027. (noticia) De su contenido, que se obtuvo de una publicación de la prensa económica diaria de la máxima fiabilidad, extraje algunas conclusiones que me han animado a escribir estas líneas. Desde la desagradable sorpresa de que algo tan relevante para Europa como el próximo Programa Marco sea tratado con tanta ligereza, cuando no con errores de bulto, me preocupé mucho por lo que ello significa de desenfoque, ignorancia, al final error.

Hace ya varios años que algunos portavoces de la UE manifiestan su preocupación por la falta de los célebres unicornios en Europa. También se denuncia la falta de líderes de este continente en los protagonistas de los mercados de internet y sigue siempre pendiente de resolver la sempiterna paradoja europea que evidencia la falta de acierto en el traspaso de los conocimientos científicos hacía el mercado, es decir los ciudadanos y sus vidas cotidianas. Siendo ciertas la segunda y la tercera de ambas evidencias, quiero corregir, en la medida de lo posible en este breve espacio, lo errado de la primera preocupación.

En primer lugar, y el artículo referido ya lo cita, la valoración acumulada de los unicornios europeos creció en un 28%, frente al 20% de los de los EE. UU. Además, y esto es lo más importante, la fortaleza de una sociedad no se debe ni se puede apoyar, prioritariamente, en la existencia de elementos muy singulares de crecimiento extraordinario y exponencial sino, por el contrario, en la tupida red que da un tejido empresarial de pequeñas, medianas y grandes empresas comprometidas con la I+D+I. Es en esas empresas donde se crea el empleo y, en consecuencia, la riqueza que permite vivir en sociedades justas e inclusivas. Y eso es lo que busca y persigue el denostado fondo de los 100.000 Millones criticado en el referido artículo.

Desde los primeros Programas Marcos (PM) de la UE, fundamentalmente orientados a apoyar el desarrollo de la Ciencia Europea, hasta el actual vigente – Horizont 2020 – y el que se anuncia – Horizont Europe – se ha recorrido un camino positivo y por el que merece la pena apostar: la incorporación de la Innovación a la Agenda Europea y por lo tanto a poner las piedras para resolver de paso la paradoja europea.

Se puede criticar, y yo me sumo a esas críticas, algunos criterios del último Programa Marco, relativos a la gestión de los grandes proyectos europeos, su falta de transparencia e igualdad de oportunidades para todas las empresas y países, pero no reconocer que fruto de esas decisiones que se dieron en el traspaso del sexto y del séptimo PM ha impactado fuertemente en la composición el tejido industrial europeo es un error garrafal. De igual forma, dejar de alabar como la Comisión Europea ha construido un mecanismo de gestión de esos programas donde la flexibilidad y la cercanía a los usuarios ha evidenciado una mejora substancial, sería injusto y a la larga contraproducente para los que confiamos en la bondad de estos programas que nacieron hace muchos años y que han servido para reforzar el tejido empresarial de este continente.

Dicho lo anterior, y para desterrar cualquier signo de autocomplacencia, creo que el próximo Programa Marco, al que deseo que se asignen esos 100.000 Millones de euros cuando, en el próximo noviembre 2019 culmine su tramitación en el Parlamento europeo, deberá de acometer algunos serios cambios o lo que es lo mismo, abundar en los tímidos arranques identificados en el Horizont 2020.  De forma muy telegráfica, algunos de los elementos que deberán ser protagonistas del próximo futuro:

  • Hay que legislar para permitir que los fondos nacionales y los del Programa Marco puedan actuar de forma cooperativa para dar salida positiva al enorme caudal de propuestas positivas que de otra forma se quedan, como ha sucedido en este periodo, altamente evaluadas y sin financiación por falta de fondos.
  • Es preciso que los Fondos de Ayuda al Desarrollo, un elemento básico para la homogenización de los distintos territorios de la UE, se puedan usar, de forma controlada pero bien orientados, a las políticas de I+D+I- Esto que se arrancó en el anterior período debería ser continuado y ampliado en los próximos años del siguiente Programa Marco,
  • Partiendo del acierto en la formulación de las Misiones como instrumentos que acerquen la I+D+I al ciudadano, el reto está en acertar en su selección. Para ello, el proceso de discusión en curso, su aprobación final y como se instrumenten los mecanismos de gestión de estas será un elemento crucial de su éxito que, repito, no será otro que conseguir que los europeos incorporen a su acerbo cultural que la calidad de sus vidas está estrechamente ligada a la inversión, aguas arriba, en investigaciones básicas y exigentes.
  • Por último y plenamente consciente de la limitación de esta propuesta, quisiera terminar con un apoyo rotundo al recientemente formulado European Innovation Council. Este instrumento debería ser, en el próximo septenio,  el marco donde se encuentren las Agencias Nacionales, con su importante capacidad financiadora, con el Programa Marco y con ello donde se den las deseadas convergencias en la gestión de los instrumentos y le inaplazable revisión de los reglamentos que regulan las Ayudas de Estado, corsé que en la actualidad está siendo criticado por algunos países con capacidad de ir más allá en el apoyo a sus tejidos locales.

Concluyendo, bienvenido el próximo Programa Marco, período en el seria deseable una mayor cooperación entre todos los países que formamos esa extraordinaria apuesta del siglo XXI que sigue siendo la Unión Europea para mantener una posición digna en el marco de un planeta en pleno cambio y con nuevos actores fuertemente comprometidos con la I+D+I.

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